El sendero de la Consciencia Trascendental

El sendero de la Consciencia Trascendental no ofrece métodos ni técnicas. Tampoco enumera una larga lista de obligaciones y restricciones. No requiere formar parte de una agrupación o ser miembro de una organización, institución, sociedad, congregación, club o comunidad exclusiva. Vivir en un templo, monasterio o āśram no es un requisito, porque no se trata de un cambio de residencia sino de consciencia. No exige aceptar ninguna clase de autoridad, líder, preceptor, consejero, guía, maestro o gurú. No requiere que creas, sino que dudes. No requiere que aceptes, sino que explores, investigues, examines, indagues y cuestiones todo. No propone ser como deberías ser, sino como eres realmente.

Esta ruta no promete respuestas a nuestras preguntas, pero nos induce a cuestionar nuestras respuestas. No nos promete ser lo que no somos ni lograr lo que no hemos alcanzado. Es un sendero transformativo de autodescubrimiento que conduce desde lo que creemos ser a lo que somos en verdad. No es el único camino, ni el mejor, ni el más sencillo, superior o directo. Solo señala lo que es obvio e innegable pero que generalmente pasa desapercibido: lo sencillo, inocente y natural. Es un camino que comienza y termina en ti.

La Consciencia Trascendental es una revelación continua que se amplia y profundiza eternamente. Es el descubrimiento de la diversidad como realidad única e inclusiva. Se trata del encuentro de la consciencia consigo misma, consciente de sí misma y de su propia realidad. En realidad, este sendero es una simple invitación a danzar en el ahora, a amar el momento presente, a celebrar nuestra autenticidad, a dejar de vivir como víctimas de las circunstancias para hacerlo como apasionados aventureros. Es una propuesta incondicional a entrar en el fuego de la vida que solo consume sueños, ilusiones y fantasías, sin tocar lo que somos. Es una llamada a volver al lugar que nunca hemos abandonado, sin ofrecer nada que no poseamos, ni enseñar nada que no sepamos ya. Es un llamado a una revolución interna. No nos ayuda a alcanzar nuestro objetivo deseado, sino que nos prepara para el milagro inesperado.

Esta vía fue nutrida durante una vida dedicada a buscar la Verdad. Consiste en una agradecida ofrenda a la existencia por lo recibido. Pero recuerda, no me busques a mí, sino que búscate a ti. No es a mí a quien necesitas, porque eres tú lo único que realmente importa. Esta vida es solo un maravilloso paréntesis en la eternidad para conocer y amar. Lo que anhelas yace en ti, aquí y ahora, como lo que eres.


Tu bienqueriente incondicional